Comercialización

El congelado

El gran éxito conseguido en 1961 en la expediciones de los buques vigueses Lemos y Andrade en aguas de Argentina y Sudáfrica en la búsqueda de merluza, con fuerte apoyo financiero del estado, generó un cambio fundamental en la flota gallega.

El éxito de esta primera campaña supone una nueva revolución tanto a nivel de equipamiento técnica cómo en la construcción naval. Nace la nueva flota congeladora; se construyen grandes buques arrastreros provistos de rampa a popa y grandes bodegas de almacenaje con capacidad para más de 2.000 toneladas, y buques-factoría que transforman a bordo el pescado capturado.

La aparición en los años sesenta del pescado congelado va a cambiar toda la cadena de distribución y los hábitos tradicionales de consumo. El primer producto a congelar fue la merluza, pero pronto se diversificaron las capturas apareciendo el calamar, el pulpo del banco canario-sahariano, o las cigalas, carabineros y gambas del Canal de Mozambique. Ya en los años setenta, las capturas se amplían a la arena de Boston —St. Georges Bank— y otros caladeros del atlántico Noroccidental.

La ampliación de la oferta y las mejoras en los procesos de congelación y almacenamiento, favorecieron la implantación del congelado como producto del consumo popular. Para mantener esta calidad, los productos deben ser conservados la temperaturas inferiores a los -18 oC para no romper la cadena de frío.


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